Me llaman Moni y…

vivo en el sur de Francia, entre las montañas del Haut-Languedoc. El arte y la naturaleza son las dos columnas vertebrales que sostienen mi vida.

Mi historia con el fuego y las herramientas se remonta al año 1989, con un curso de forja en la Escuela de Artes y Oficios de Granada. Con el tiempo, mi obsesión por los detalles me hizo pasar del yunque y el martillo a la precisión de la joyería, la cual complemento con el trabajo de lapidaria. Parte de las piedras de mis piezas las encuentro yo misma en la montaña, en canteras o minas abandonadas, y otras las consigo de fuentes sostenibles. En el taller las transformo, les doy forma y las pulo, para luego engarzarlas en plata creando piezas únicas que evocan el alma de este lugar.

Crear para existir, existir para crear

Que mis manos y mi cabeza sigan activas es pura terapia vital. Mi oficio es el metal, pero esa misma raíz me empuja a explorar, de forma secundaria, otras disciplinas de la tierra y la botánica que alimentan mi imaginación y complementan mi esencia.

Hago talleres de ecoprint y tengo mi propio rincón de alfarería con un horno de propano autoconstruido donde, tras formarme con Nómada Cerámica, modelo vasijas silbadoras. En esa misma línea periférica, formo parte de Majaras, una compañía de teatro participativo y sensorial junto a Paola Rispo, Lorena Gudiña y Gina Teixidor (dinamizadora de la residencia artística de Can Serrat), con quienes investigamos los movimientos heréticos de la Edad Media y el nacimiento de la Inquisición, y editamos fanzines a mano en serigrafía y grabado junto a Cexsia.tattxx y Naiara Striano. Actualmente estoy trabajando, junto a Naiara y Paola, en un herbario en forma de tarot, elaborado con la técnica del linograbado.

Compartir es vivir

Mi espacio de trabajo no es un lugar hermético. Organizo residencias y retiros individuales para quienes buscan aprender mi oficio —la joyería y la lapidaria— o, simplemente, necesitan un rincón tranquilo en la naturaleza para crear. Quien viene, comparte mi rutina diaria: no solo los talleres, sino también las caminatas en busca de piedras o la comida local. La conversación y el intercambio son partes vitales de mi ser; no entiendo la vida sin comunidad.

Corazón de carromato

Mi alma es nómada y siempre me ha gustado moverme. Participo en ferias y exposiciones y, durante la temporada de verano, traslado mi taller de joyería al campamento medieval de la Cité de Carcassonne, donde la oficina de turismo me ha cedido un espacio en el que hago demostraciones con herramientas antiguas, creando mis joyas en directo frente al público.

¿Mi sueño? Vivir en un carromato para seguir rodando y creando a ritmo de caracol.