Me llaman Moni y…
vivo en el sur de Francia, entre las montañas del Haut-Languedoc. El arte y la naturaleza son las dos columnas vertebrales que sostienen mi vida.
Mi historia con el fuego y las herramientas se remonta al año 1989, con un curso de forja en la Escuela de Artes y Oficios de Granada. Con el tiempo, mi obsesión por los detalles me hizo pasar del yunque y el martillo a la precisión de la joyería, la cual complemento con el trabajo de lapidaria. Parte de las piedras de mis piezas las encuentro yo misma en la montaña, en canteras o minas abandonadas, y otras las consigo de fuentes sostenibles. En el taller las transformo, les doy forma y las pulo, para luego engarzarlas en plata creando piezas únicas que evocan el alma de este lugar.